Pabellón de México en Expo Shanghai

Memoria Descriptiva del Proyecto

Arquitectura

El punto de partida para diseñar el Pabellón de México en Shanghai fue el análisis de los múltiples elementos que pudieran conjuntar referencias históricas y aspectos paradigmáticos para formar una idea de “la ciudad mexicana”.

En la búsqueda de un denominador común para las características de las distintas ciudades mexicanas, encontramos que la traza urbana responde principalmente a dos tipologías básicas: la ciudad formada a partir de una retícula, con una estructura racional o formal, en la que el centro urbano es el encuentro de ejes ortogonales, y la ciudad conformada de manera orgánica, generalmente en función de la orografía, en trazado irregular de “plato roto” que irradia desde su centro, tipología que corresponde en general a las ciudades mineras.
Estas estructuras responden también (al menos en cierta medida) a los procesos fundacionales de la ciudad hispánica-colonial.
Las principales ciudades coloniales fueron establecidas sobre las ciudades prehispánicas más importantes, como México –Tenochtitlán, en las que los españoles impusieron sus esquemas urbanísticos basados en la ortogonalidad, centralizada en la plaza que está rodeada por los símbolos arquitectónicos del poder: eclesiástico, económico y político-militar. Las ciudades fundadas desde cero por los españoles, como la ciudad de Puebla, obedecen también a esta estructura reticular.
En cambio, las ciudades surgidas en zonas de explotación minera o en zonas de orografía accidentada, como Zacatecas, se desarrollaron de manera orgánica, asimétrica, tal vez radial, respondiendo a impulsos de crecimiento no planificados y a los accidentes del terreno.

Observamos también una tendencia a la centralización: las ciudades prehispánicas se estructuraban a partir de un área central destinada a las actividades religiosas, políticas y militares, a cuyo alrededor se extendían las zonas comerciales y habitacionales.
Durante la colonia, los españoles impusieron sus estructuras y a la vez mantuvieron esta centralización de los poderes fácticos.

Por otra parte, la actividad económica, el comercio y el intercambio entre los habitantes de las ciudades se da en los mercados, nodos de comunicación, transacción y negociación social y urbana que se mantienen y desarrollan desde la época prehispánica hasta nuestros días. En algunos casos, principalmente en ciudades pequeñas, el centro y el mercado coinciden.

De lo anterior surgen los elementos que conforman nuestra propuesta arquitectónica para el Pabellón de México: superposición de trazas orgánica y racional, circulaciones centralizadas, en parte abiertas y cubiertas por lonarias cuyo color hace eco de los mercados populares de las ciudades mexicanas.

Al considerar la noción de ciudad sustentable, observamos la urgencia del rescate y conservación de los recursos hídricos. El agua es el recurso natural básico e imprescindible para la vida, por lo que está en el origen mismo del concepto de sustentabilidad. El cuidado del agua es urgente y es por eso que las principales ciudades mexicanas tienen proyectos de recuperación de sus cuencas hídricas como base de sus respectivos planes de desarrollo urbano.
El espejo de agua incorporado en el pabellón proporciona un mensaje en este sentido: el agua como base del desarrollo humano, el agua como origen, como paisaje, como reflejo de nuestra existencia.

El pabellón se estructura en dos plantas a partir de cuerpos independientes, articulados por una zona de circulación basada en rampas.
El primer nivel consta de cuatro cuerpos con planta de cuadriláteros irregulares, aludiendo a la tipología de “ciudad minera”.
El segundo nivel está compuesto por tres cuerpos de planta rectangular , ortogonales entre sí y con los límites del terreno, en referencia a las ciudades de traza reticular.
Este conjunto de volúmenes superpuestos se apoya en un espejo de agua gracias a las columnas que forman su estructura y que a la vez sostienen el complejo como palafitos, estableciendo una referencia a soluciones urbano-constructivas ribereñas o de litoral, aludiendo históricamente a los asentamientos originales de Tenochtitlán, la ciudad lacustre.
El acceso se logra mediante una rampa a modo de puente sobre el estanque, que centraliza el flujo de visitantes para encauzarlo en un recorrido helicoidal ascendente que va a culminar en la Sala de Exhibición.

Los cuerpos funcionan como volúmenes casi ciegos, con ciertas áreas caladas con perforaciones que responden a patrones derivados de uno de los frisos de la zona arqueológica de Mitla, concretamente el correspondiente al nivel “terrenal”. Al decidir la incorporación de referencias al tratamiento de la superficie en la arquitectura prehispánica, optamos por retomar en particular los motivos de Mitla debido a su excepcional grado de abstracción geométrica y a la sutileza con que generan el diálogo entre luz y sombra.

El sistema constructivo privilegia la simplicidad y la facilidad para una rápida edificación. Para ello se utilizan sesenta columnas iguales conectadas por trabes, también estandarizadas, colocadas a distintas alturas. Las columnas atraviesan los cuerpos del primer nivel para sostener los cuerpos del segundo nivel de manera de permitir la ausencia de columnas en las salas de exhibición y de exposiciones temporales, en tanto algunas se prolongan más allá para sostener la estructura de lonarias.

La composición lonaria protege las áreas de circulación, parcialmente abiertas a la intemperie, pero sobre todo reinterpretan un elemento típico de las ciudades mexicanas: zonas de tránsito cubiertas por lonas de color, la utilización popular de lonas para proteger los puestos de los mercados y filtrar la luz natural que ilumina y hace resaltar los colores de las mercancías.

La síntesis de los diversos factores y momentos descritos da como resultado una propuesta en la que se conjugan complejidad conceptual y volumétrica con simplicidad espacial y constructiva para ofrecer al mundo una imagen de México que, respaldado por importantes logros pasados, se abre promisoriamente al desarrollo futuro.

Proyecto Museográfico

En resonancia con el proyecto arquitectónico, la exhibición es concebida a partir de lo simultáneo y la superposición, presentando aspectos de las ciudades mexicanas en los que la convivencia y el entrecruzamiento intenso de vidas, acciones, ideas y formas tiene mayor valor que la distinción entre pasado y presente, alta cultura y expresiones populares.

Buscamos una representación museográfica de la vida urbana mexicana, en la que frecuentemente cada espacio de convivencia se revela como un espectro simultáneo de tiempos, memorias y expresiones culturales, produciéndose singulares diálogos entre formas fijas y fluidas, espontaneidad y formalidad, tradiciones y nuevas creaciones.

Uno de los aspectos que deseamos destacar es la particular capacidad creativa mexicana, manifestada desde el artefacto doméstico hasta el espacio urbano y la obra de arte. La versatilidad de los medios electrónicos permitirían a la museografía proponer al público relaciones intuitivas entre los entornos naturales y culturales de donde surge esta creatividad, uno de los principales recursos del país.

El concepto de la superposición y la simultaneidad también se refleja en la disposición de los elementos multimedia de la exhibición, presentándose planos de proyección traslúcidos y traslapados, a la manera de las mismas carpas de los mercados mexicanos. Asimismo, se confrontarían distintas escalas: desde los vastos planos panorámicos de vista aérea hasta la aproximación de escala humana.

Recurriendo principalmente a sistemas multimedia, incluyendo secciones de participación interactiva con el público, se propone una visita al mismo tiempo diversa, compleja e inteligible de las ciudades mexicanas a partir de tres secciones:

1. Entornos, formas, creaciones

Ofreciendo una alternativa a la convencional presentación de lo mexicano a partir de un sistema cronológico, se propone un muestrario simultáneo de formas, procedentes de distintas épocas y que reflejan relaciones significativas entre entorno natural y cultural, manifestándose éstas en objetos cotidianos, arte, arquitectura y ciudades.

No solamente son las afinidades o simpatías formales entre productos de distintas épocas lo que se desea recalcar, sino también los inevitables contrastes, recalcándose la idea de que la ciudad mexicana es una creación colectiva, misma que en su frecuente complejidad posee también su riqueza y fortaleza.

2. Puntos de encuentro

Considerando al mercado y la feria como elocuentes puntos de flujo y encuentro social, así como rico repertorio de formas culturales, estos puntos de encuentro nos permiten representar las correspondencias y contrastes entre cultura popular y arte contemporáneo, entre lo foráneo y lo propio, entre innovación y tradición, formas fijas y tránsitos fluidos, etcétera.

Otros puntos de encuentro son el trabajo y la educación, mismos que se entrecruzan con los ámbitos de encuentro del mercado y la feria, concibiendo a la vida urbana como una integridad que difícilmente segmenta entre labor, aprendizaje, intercambio y ocio.

3. Sustento: desarrollo y recuperación

Proponemos un concepto de sustentabilidad no limitado a una serie de estrategias de planificación, extendiéndolo hacia un proyecto colectivo que se orienta tanto al desarrollo positivo de infraestructura, como a la recuperación de espacios de convivencia social y de relaciones con el entorno natural, presentándose una serie de proyectos, presentes y futuros, en los que dialoga la idea de rescate con la de desarrollo.

Dentro de esta noción amplia del concepto de desarrollo, cada proyecto urbano podrá contar con su específico rubro económico y social: infraestructura, salubridad, desarrollo social, comercial e industrial, conservación ecológica, fomento educativo, difusión cultural, turismo, etc. Proponemos que la presentación museográfica no segmente, sino que vincule, estos rubros, mismos que al integrarse ampliamente permiten un verdadero desarrollo de la ciudad mexicana.

4. Ambientes sonoros

Un aspecto relevante de los entornos urbanos de México es la presencia protagónica de sonidos y música, siendo este estrato cultural acústico una señal elocuente de la simultaneidad y superposición que caracterizan a la ciudad mexicana. Se proponen una serie de espacios sonoros dentro del Pabellón que recreen para el público esta experiencia.

AUTORES ENRIQUE JEZIK (ARTES VISUALES)
LUCIO MUNIAIN (ARQUITECTURA)
JORGE REYNOSO (MUSEOGRAFÍA)

COLABORADORES JORGE ARROYO
MARIO HERNÁNDEZ
LUIS VALDEZ
PABLO MATEUS
ALEJANDRO ARGUMEDO
EDGAR MONTES
MARIELLE RIVERO
GILBERTO JIMENEZ
ALBERTO NAVARRO